Reflexión del día: POR DEBER Y POR AMOR

Siempre en las buenas familias, así como en las iglesias, existen altercados, molestias, enojos y diferencias y es que Todos tenemos errores, todos fallamos. A veces escuchamos frases como: En esa iglesia no hay amor, mejor me voy de allí. Bueno, el día de hoy la palabra de Dios nos instruye sobre este tópico tan común.

Dios nos ha puesto para ser atalayas, es decir vigilantes para anunciar lo que Dios determina, guste o no. Un atalaya es vigilante que observa por donde viene el enemigo

Así dice el Señor «A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Lo primero que no enseña es que debemos identificar por donde viene el problema y atacarlo desde el principio.

No hacer lo que Dios nos manda conlleva una responsabilidad enorme. Si yo digo al malvado: "¡Malvado, eres reo de muerte?", y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. Si tu no denuncias, sino hablas antes el Señor te pedirá cuenta, si no hacemos algo tenemos que rendir cuentas.

Todos nosotros somos iguales siempre le echamos la culpa a los otros, es como la parejas siempre tiene la culpa la otra persona, y muy poca veces reconocemos nuestros propios errores, siempre el problema es de dos.
cuando hay cosas que no se consigue en el hogar se buscan afuera, siempre se debe conseguir lo necesario en la persona.

Aunque la culpa es del otro, Dios te lo va a demandar a ti porque no hiciste nada, aveces no queremos mover ni con un solo dedo en el problema y tomamos la típica frase de que todo pase según la voluntad de Dios o Dios sabe el porque de las cosas él Señor les da una respuesta: Derrota tú el problema, has tu parte que yo haré la mía.

Dios nunca va a responder a una oración en donde tu debes actuar, Dios hace la mayoría de las cosas pero si tu no hace tu poco, Dios no dará su todo y no se logrará nada. Haz lo que tengas que hacer.

Por otro lado, enfrentarse al malvado conlleva un gran peligro. pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida». En la vida tenemos que enfrentarnos a los problemas, Dios no enseña hoy que debes actuar en tus problemas. Dios nos invita a caminar junto a él, nunca dijo que nos llevaría cargados, caminemos juntos a Dios.

En el evangelio, el Señor nos instruye que hacer cuando haya molestia o enemistad entre hermanos. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Muchos de nosotros somos orgullosos y tercos, queremos ganarlas todas, debemos arreglar las cosas con nuestro hermano.

Lo cierto es que cuando nos molesta algo debemos aprender a decirlas, cuando nos quedamos con el enojo s convierte en amargura y eso es pecado. Y todo por no decirlas.

Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos.

Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano.

Pero más que deber, el apóstol Pablo nos habla de que es lo más importante y de como debemos actuar siempre.

Hermanos: A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley.

El amor es lo único que nos impide hacer lo malo e incorrecto, es el potenciador del cielo en nuestras vidas.

De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás» y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

El amor encierra el hacer toda la voluntad De Dios sin que nos sea difícil.
Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad.

Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo.

El amor jamás dejará de existir. Un día el don de profecía terminará, y ya no se hablará en lenguas, ni serán necesarios los conocimientos. Porque los conocimientos y la profecía son cosas Imperfectas a cambio el amor es perfecto

‣Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor. 1 Corintios 13:4-9, 13.

El amor es capaz de restaurar una vida, el amor nos llena de esperanza, el amor impulsa a la Fe. Recordemos que Dios es amor y quien ama a su prójimo se parece a Dios, y en esta nación que nos a querido colocar hasta lo tetuanos el odio, hoy el Señor nos invita a amar.

Dios nos llama a actuar acorde al nuevo mandamiento, es solo de esa manera que podemos cumplir las exigencias divinas para todo ciudadano del Reino de Dios.

Mons. Alexander Barroso
Arzobispo

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