Homilía del día: PERSEGUIDOS PARA VENCER

Nuevamente el tema de la persecución aparentemente oscurece la alegría de la Pascua de Resurrección. Vale la pena meditar el porqué de estos temas en este tiempo pascual. La resurrección de Cristo pone a la iglesia en movimiento, movimiento que no es agradable al enemigo vencido.

¿Cuántas veces se levantan personas pensando que hacen un favor a Dios y a la humanidad al perseguir a los cristianos? Desde el inicio de la iglesia se vio; "Y Saulo estaba allí, aprobando la muerte de Esteban." Saulo al ser celoso de su religión pensaba que hacia bien, pensaba que quitarle la vida a alguien era bueno solo porque hablaba algo diferente a lo que creía. ¿Quién iba a pensar que el mismo apóstol que difundió tanto el mensaje Divino era el mismo que mató al primer cristiano? También dice la Palabra; "Aquel día se desató una gran persecución contra la iglesia en Jerusalén, y todos, excepto los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria."

Las Sagradas Escrituras nos dice del apostó Pablo; "Saulo, por su parte, causaba estragos en la iglesia: entrando de casa en casa, arrastraba a hombres y mujeres y los metía en la cárcel." En todas formas y maneras el enemigo quiere destruirnos, usando incluso a hombres de bien.

Esto había sido anunciado por el mismo Señor; "Pero antes de todo esto, echarán mano de ustedes y los perseguirán. Los entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y por causa de mi nombre los llevarán ante reyes y gobernadores." El Señor seguro pensaba en Saulo cuando dijo esto y añade s. Pablo: "Tú, como buen soldado de Jesucristo, debes estar dispuesto a sufrir por él."

Siempre el Señor usa cualquier circunstancia para gloria de su Nombre Santo; "Los que se habían dispersado predicaban la palabra por dondequiera que iban." Al analizar este pasaje nos daremos cuenta que Dios usó la persecución para que los discípulos salieran e hicieran el trabajo que les había encomendado. Es que cuando hacemos lo que Dios nos manda hacer a pesar de las persecuciones; "Estamos seguros, además, de que todo colabora al bien de los que aman a Dios, de los que han sido elegidos conforme a su designio." Y añade; "Es más, hasta de las dificultades nos sentimos orgullosos, porque sabemos que la dificultad produce constancia, la constancia produce una virtud a toda prueba, y una virtud así es fuente de esperanza. Una esperanza que no decepciona, porque al darnos el Espíritu Santo, Dios nos ha inundado con su amor el corazón."

Y es tanto lo que podemos hacer al hacer nuestro trabajo en medio de la prueba que podemos desarrollar ministerios: "Felipe bajó a una ciudad de Samaria y les anunciaba al Mesías." Continúa el pasaje; "Al oír a Felipe y ver las señales milagrosas que realizaba, mucha gente se reunía y todos prestaban atención a su mensaje."

También el Señor responde de esta manera las necesidades del pueblo de Dios; "Y aquella ciudad se llenó de alegría." Así que todos salimos ganando cuando cumplimos la voluntad de Dios.

Ninguna adversión a nuestro trabajo produce alegría al momento, pero podemos confiar que en todo los casos, cuando estamos haciendo la voluntad de Dios, el Señor tomará ventaja y hará que todo redunde para su gloria y alabanza. Amén.

Mons. Alexander J. Barroso U.

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