Homilía del día: DIEZ ELEMENTOS DE LA ORACIÓN EFICAZ

Todos nosotros nos hacemos la misma pregunta que se hicieron los discípulos del Señor: ¿Cómo debemos orar? La homilía de hoy nos enseña cómo hacerlo y los elementos que debe contener la oración eficaz. Bien dice las Sagradas Escrituras "Dios escucha la oración del justo"

Lo primero que debemos entender es que una buena oración no necesita el uso de palabrerías ni rombonbancia para impactar al Señor, por eso dice las escrituras "EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso." y también dice; "No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis." Así que debemos aprender cómo orar.

El Señor nos regala una oración eficaz; "Vosotros orad así" y siempre debe estar en nuestros labios y corazón, esta oración tiene diez elementos que debemos saber:

Lo primero es reconocer y tratar a Dios como Padre, pues, así nos lo enseña Jesucristo; "Padre nuestro que estás en el cielo" y también nos dice el apóstol Pablo "Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: « ¡ Abba!" ¡Padre!»" El Padre Nuestro nos enseña a mirar a Dios como nuestro Padre, "Decía: « Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú»" Así que sin miedo, debemos reconocer a nuestro Creador como nuestro Padre.

Ahora, reconociendo que Dios es nuestro Padre, no debemos olvidar que es Dios, y el Nombre de Dios es Santo "santificado sea tu nombre" y debe ser temido y respetado por nosotros, sus hijos. Santificar el nombre de Dios significa usar su nombre correctamente, es decir, no usarlo en chistes y burlas o para fines no "espirituales", como nos lo enseña el libro del Éxodo "No uses el nombre del Señor tu Dios en falso. Yo, el Señor, no tendré por inocente a quien se atreva a usar mi nombre en falso." Pues, al usar bien el Santo Nombre de Dios el Apóstol Juan nos dice que pasa "Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré."

El tercer elemento que aprendemos hoy es pedir siempre por la extensión del Reino de Dios; "venga a nosotros tu reino," el apóstol Pablo nos enseña que esto es un trabajo, una acción; "Porque el reino de Dios no es cuestión de palabras, sino de poder. Es que cuando pedimos que el Reino de Dios venga sobre nosotros, deseamos que Dios nos use para buscar a las personas y atraerlas hacia Cristo; "Entonces los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos." Debemos hacer que las personas conozcan a Jesús y cambien su vida "De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús."

El cuarto elemento trata de dejar nuestras cosas a un lado y hacer la voluntad de Dios, dice el pasaje "hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo," Para hacer la voluntad de Dios debemos aprender a abandonar nuestros deseos, dice en otro lugar "Cualquiera que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre." Y aunque parezca injusto, hasta beneficioso es para nosotros, el apóstol Pablo nos lo muestra en el libro de Hebreos; "Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido."

Debemos aprender a poner nuestras necesidades con fe ante Dios, y así estaremos cumpliendo el quinto elemento de la oración, "danos hoy nuestro pan de cada día," Notemos que no debemos pedir por nosotros de primero, pero tampoco de último. También debemos aprender a no preocuparnos; "Así que no se afanen por lo que han de comer o beber; dejen de atormentarse." Ser cristiano es vivir contentos y felices por lo que Dios nos da hoy. El apóstol también nos enseña algo interesante en cuanto a este elemento, y dice; "No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias." El Señor quiere que seamos agradecidos.

El sexto elementos es reconocernos pecadores, "perdona nuestras ofensas," pues, delante de Dios no podemos finjir, sino que debemos ser honestos y sinceros, por eso dice las escrituras; "Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja halla perdón." Intentar ocultarnos delante del Señor no es ventajoso para nosotros, pero afirmando que nosotros pecamos continuamente conseguiremos el perdón, como dice el apóstol Juan "Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad."

El séptimo elemento es aprender a perdonar, pues, eso nos enseña la oración; "como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden," Debemos ser sinceros cuando tenemos algo en nuestro corazón contra alguien y perdonarlo y continúa el apóstol Juan diciéndonos "Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto." Es que una buena oración debe contener un momento de reflexión y perdón, y dice la Santa Palabra "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas»"

Ante la interrogante de cuántas veces debemos perdonar a quien nos hace mal el evangelio de Mateo nos da la respuesta "Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: ―Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces? ―No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces —le contestó Jesús—."

El octavo elemento nos enseña a no creernos super homres en nuestras debilidades, "no nos dejes caer en la tentación," Dios quiere que reconozcamos que somos hombres y mujeres naturales y que podemos caer ante una tentación. Esto explica el por qué nos inclinamos hacia un gusto que sabemos que es malo, y es allí donde aplicamos lo que nos enseña el apóstol "Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir." en otras palabras, el Señor nos dice que no podemos decir que "no podemos" ante una tentación, pues, el Señor nos enseña que con su ayuda lo lograremos.

El noveno elemento dice así "y líbranos del mal" Debemos clamar a Dios que nos libre de hacer el mal, de obrar el mal, y de aquellos que son malos y el salmo nos lo explica perfectamente "Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos," Esto incluye que el Señor nos libre de esas personas que nos restan y que nos hacen daño.

Por último aprendamos cómo debe terminar una oración. Toda oración debe terminar reconociendo el Señorío de Dios sobre todo. Alabarle y darle gracias como dice el evangelio de San Mateo; "porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén."

Jesús mismo nos dijo que esta es la oración propuesta por Dios mismo. Además de rezar la oración tal como la propone Jesús, es importante saber cada uno de los elementos que la componen y de esa manera hacer la oración eficaz. Amén.

Mons. Alexander J. Barroso U.
Arzobispo.

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