Reflexión del día: Aguardando en Esperanza

Muchas veces pensamos que Dios ve de lejos nuestras angustias y males, tanto en lo individual como en lo colectivo. Tantas desgracias, tantas penurias, pareciera que los dementores de la paz, del amor, de la tranquilidad, de la navidad hubiesen ganado la guerra. Pero ¿En verdad es así?

Adviento tiene que ver con la esperanza del actuar de Dios a favor de su pueblo. El cómo no lo sabemos, pero la esperanza no se puede perder y San Pablo nos lo dice en la lectura de hoy: "Hermanos: Todas las antiguas Escrituras se escribieron para enseñanza nuestra, de modo que entre nuestra paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza" y a pesar de que los problemas vengan uno tras otro las Sagradas Escrituras nos dicen que debemos tener paciencia ante las dificultades pero el Señor también nos da consuelo, ante la desesperación el Dios Todopoderoso nos pide que esperemos en Él y a pesar de que todo este de cabeza debemos entender que el Señor tiene todo bajo control.

Esa esperanza venida de la la Palabra y la confianza en Dios, no avergüenza y el Apóstol nos sigue diciendo en su carta “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos de los sufrimientos; porque sabemos que el sufrimiento nos da firmeza para soportar, y esta firmeza nos permite salir aprobados, y el salir aprobados nos llena de esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado.” (Romanos 5:3-5) al igual que un soldado nosotros también tenemos que prepararnos en el sufrimiento, aprender a ser firmes, pues todos nosotros estamos llamados a pertenecer al ejército de Dios, pues aunque la situación diga lo contrario, la navidad consiste en compartir en familia y que el Niño Dios nazca en nuestros corazones; así que ¡llenate de esperanza!

Es que los planes de Dios son buenos, son amables, son maravillosos. Los planes de Dios para tu familia, para tu trabajo, para todo lo que te rodea y dice el profeta (Jeremías11-14) “Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo. Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a mí en oración y yo los escucharé… y haré que cambie su suerte. Yo, el Señor, lo afirmo.” Él cambiará nuestra suerte, el cambiará todo a nuestro alrededor.

Y mientras se instaura sus planes, Él nos pastorea con las manifestaciones de su Espíritu. "Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor" El Señor nos pide prudencia, debemos aprender hacer las cosas correctamente y en este sentido debemos tener un poco de malicia porque no todos están dispuestos hacer el bien. Pero también el Señor nos pide que tengamos sabiduría a la hora de hacer algo, de no derrochar las cosas sino que también podamos aprender a ser ahorradores de los bienes que Dios nos da. Tenemos que controlarnos porque aunque la situación esté difícil Dios nos dice: "Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, os conceda estar de acuerdo entre vosotros, según Jesucristo, para que unánimes, a una voz, alabéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo" disfruta, pon canciones que alegren tu vida y ten Ánimos.

Entendamos que en ese trato con Dios, mientras aguardamos su manifestación, Él no tiene medias tintas y llama las cosas por su nombre. Dios juzgará a todos aquellos que hacen daños a los pequeños del Señor. Nosotros muchas veces no vemos la indolencia de muchas personas ante sus necesidades y la falta de consideración. Pero al final todo redundará para el bien de su pueblo. "Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. El niño jugará en la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país de ciencia del Señor, como las aguas colman el mar. Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada"

Muy amados, Dios nos llama hoy a que, al igual que la Corona de Adviento, encendamos día a día la luz de la esperanza en nuestros corazones. Que no nos dejemos arrancar la fe en Cristo por las circunstancias que nos ha tocado vivir; sino que con fe, con esperanza, con caridad nos levantemos a celebrar nuestra redención que ya ha comenzado y Dios le llevará a la perfección. Amén

Su Gracia. Mons. Alexander Barroso
Arzobispo.

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