Reflexión del día: Gusanito de Jacob

El anuncio del Evangelio del Reino hoy día es, sin duda alguna, una tarea titánica. Luchar contra la incredulidad, el secularismo, el desamor y pare usted de contar. ¿Cómo es que Dios nos pide que emprendamos tan difícil tarea? ¿Acaso no sabe lo débiles que somos para tal fin?

Hoy el señor en la primera lectura nos dice: “No temas, gusanito Jacob, pequeño Israel afirma el Señor. Dios si conoce nuestras limitaciones, pero quiere que nosotros aprendamos a reconocer que dependemos solo de Él ‣ “Tres veces le he pedido al Señor que me quite ese sufrimiento; pero el Señor me ha dicho: «Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad.» Así que prefiero gloriarme de ser débil, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” 2 Corintios 12:8-9

Es en nuestra debilidad donde podemos ver el obrar de Dios sobre nuestras vidas. Por tal motivo, debemos reconocernos como débiles y presentársela a Dios para que Él nos de su fuerza.

El Señor se compromete para ayudarnos ‣ “Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré”.” En ese sentido podemos pregonar lo que afirma las Santas Escrituras: “Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.” Joel 3:10

¿Por qué Dios quiere fortalecernos? El motivo es que quiere que seamos rastrillo nuevo de dientes doble, o sea, quiere que seamos profetas en medio de un pueblo alejado de Dios. “Haré de ti un instrumento de trillar, nuevo y con buenos dientes; trillarás los montes, los harás polvo, convertirás en paja las colinas. Los aventarás y el viento se los llevará; el huracán los desparramará. Entonces tú te alegrarás en el Señor, estarás orgulloso del Dios Santo de Israel.”

También quiere que seamos Agua en el sequedal, es decir, dispensadores del agua de la vida para todos los que buscan las fuentes del Señor. “La gente pobre y sin recursos busca agua y no la encuentra. Tienen la lengua reseca por la sed; pero yo, el Señor, los atenderé, yo, el Dios de Israel, no los abandonaré. Haré brotar ríos en los cerros desiertos y manantiales en medio de los valles; convertiré el desierto en ciénagas, haré brotar arroyos en la tierra seca.”Dios bendice al pobre y necesitado a través de su iglesia, de los que Él Fortalece.
Durante toda la semana Dios nos ha hablado en qué consiste nuestro ministerio.
– somos rastrillo para barrer los pedregales.

– somos agua para calmar la sed del sediento.

– somos árbol frondoso para dar consuelo y sombra a aquellos que son arrasados por el calor de las dificultades de la vida.

“En el desierto plantaré cedros, acacias, arrayanes y olivos; en la tierra seca haré crecer pinos juntamente con abetos y cipreses, para que todo el mundo vea y sepa, y ponga atención y entienda que yo, el Señor, he hecho esto con mi poder, que yo, el Dios Santo de Israel, lo he creado.”

Finalmente nos advierte a ser fuertes como Juan el Bautista, una aparente contradicción, pero el Apóstol Pablo nos ayuda a aclararlo ‣“Desde que Juan el Bautista comenzó a predicar hasta ahora, el reino de Dios avanza a pesar de sus enemigos. Sólo la gente valiente y decidida logra formar parte de él.”

A pesar de nuestras limitaciones y debilidades, DIOS CUENTA CON NOSOTROS, y nos ha prometido ayudarnos y fortalecernos en medios de esta lucha sin cuartel. Bien decía el apóstol San Pablo: ¿Si Dios es por nosotros, quien contra nosotros? Salgamos a hacer nuestro trabajo y experimentemos la compañía de Jesús dándonos su fuerza y su apoyo. Amén.

Su Gracia. Mons Alexander Barroso
Arzobispo.

Reflexión del día: Una Corrección Amorosa

Nuestra vida está cargada de quejas y agotamientos por el trajinar de la vida y esas quejas tienen repercusión sobre nuestras vidas, en una u otra manera. Hoy el Señor nos enseña al respecto.

Un hecho cotidiano es que nos cansamos de nuestros que haceres, y Jesús nos dice:"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré" Pero ¿qué es lo que nos cansa? Quizás es nuestro trabajo, una disciplina y tener que cumplirla sin descansar, todo aquello que hacemos para cumplir nuestras responsabilidades, también nos preguntamos:¿Qué nos agobia?‣ El pobre resultado de nuestros esfuerzos, la recompensa recibida por nuestra entrega, la incomprensión, la paga desigual de la entrega hacia nuestras tareas y el trato con nuestros semejantes. Es una contante batalla en nuestras vidas y hace que tengamos quejas íntimas delante de Dios. Lo podemos ver en la lectura de hoy: "¿Por qué andas hablando, Jacob, y diciendo, Israel: Mi suerte está oculta al Señor, mi Dios ignora mi causa?"

A lo cual Dios nos da una respuesta tajante, diciéndonos: "¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído? El Señor es un Dios eterno y creó los confines del orbe. No se cansa, no se fatiga, es insondable su inteligencia". Esta sola respuesta debería bastarnos, ya que Él es el creador de todo, el dueño absoluto. Así dice Isaías "¿A quién podéis compararme, que me asemeje?, dice el Santo. Alzad los ojos a lo alto y mirad: ¿Quién creó aquello? El que cuenta y despliega su ejército y a cada uno lo llama por su nombre; tan grande es su poder, tan robusta su fuerza, que no
falta ninguno.

Pero Dios siempre nos hace esa invitación amorosa, Él siempre va mucho más allá de lo que nosotros podemos ver o hacer. "Él da fuerza al cansado y acrecienta el vigor del inválido; se cansan los muchachos, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse."

Este es el llamado del Señor este día: "En aquel tiempo, exclamó Jesús: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré". Y aunque nos preguntamos, ¿Cómo? el nos dice "Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón" y esto nos deja ver 3 cosas importantes:

1.- Tomando el yugo. Es decir, ya no la ley de Moises que nos obliga a hacer las cosas; sino el Evangelio bendito, que nos produce hacer las cosas.

2.-Aprendiendo mansedumbre. Apacibilidad de carácter exenta de altivez o vanidad. Predisposición mental que permite sufrir con paciencia las ofensas que se reciben sin irritación, resentimiento o ánimos de venganza.

3.- Siendo humildes. Según la doctrina cristiana, la humildad es la actitud virtuosa que se debe observar ante a Dios, ante su superioridad y perfección, y en plena conciencia de que ha sido Él quien nos ha concedido la gracia de la existencia. En este sentido, la Bíblia aconseja: “Revestíos de humildad hacia los demás, porque Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes” (Pedro, V: 5). La humildad, pues, llama a la conciencia de entender que los seres humanos somos todos iguales ante los ojos de Dios.

Como resultado encontraremos nuestro descanso en el Señor "… Y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera."

Aunque es verdad que el desánimo y el agotamiento físico, mental y espiritual nos abordan constantemente, el dulce y amado Señor nos invita hoy a imitarlo y hacer que nuestra vida sea más llevadera hasta aquel día que entremos en el Reposo Eterno del Señor. Salgamos y pongamos en práctica lo aprendido.

Amén.

Su Gracia. Mons. Alexander Barroso.
Arzobispo.

Reflexión del día: Voces en el Desierto

Adviento es un tiempo donde la Palabra del Señor nos invita a prepararnos para recibir al Glorioso Señor. Ese mensaje no viene solo; siempre viene a través de aquellos que Dios ha tomado para que sean sus pregoneros.

Dios siempre anuncia a su pueblo lo que ha de venir como dice la escritura en Amos 3:7 "Nunca hace nada el Señor sin revelarlo a sus siervos los profetas.”
El mensaje de Dios viene a través de hombres que ha tomado para sí, que sean los pregoneros de Dios. En ese sentido, el sacerdocio es pregonero de las advertencias e indicaciones del Señor a su pueblo.

Nosotros como sus siervos debemos llevar consuelo al pueblo; por eso pasamos por sufrimientos, para después poder hablar con toda autoridad y poder consolar a los que sufren.

También debe ser de advertencia "También puede darse el caso de que un hombre recto deje su vida de rectitud y haga lo malo, y que yo lo ponga en peligro de caer; si tú no se lo adviertes, morirá. Yo no tomaré en cuenta el bien que haya hecho, y morirá por su pecado, pero a ti te pediré cuentas de su muerte. Si tú, en cambio, adviertes a ese hombre que no peque, y él no peca, seguirá viviendo, porque hizo caso de la advertencia, y tú salvarás tu vida.”( Ezequiel 3:20-21) debemos hacer nuestro trabajo al advertir, pues de otra forma el pecado de otros se nos suman a nosotros.

Nuestro mensaje debe indicar donde poner nuestra confianza. "se agosta la hierba, se marchita la flor, cuando el aliento del Señor sopla sobre ellos; se agosta la hierba, se marchita la flor, pero la palabra denuestro Dios permanece por siempre. Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: Aquí está vuestro Dios.

Nuestro mensaje debe indicar quien es el que da la paga. "Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede."

Finalmente nos advierte el Señor que como sus siervos debemos buscar: A la oveja perdida, a aquellos que son despreciados, a los pobres, a los pecadores, y a los que nadie quiere; a ellos nuestro Señor nos manda a buscar. Pero no debemos abandonar a los otros, pues debemos enseñarles a mantenerse unidas.

Nuestro ministerio es un asunto muy serio. Tiene que ver con la eternidad de los hijos de Dios y su bienestar en este peregrinar. Entendamos nuestros llamados y salgamos como voces en el desierto a preparar el Camino al Señor que viene. Amén.

Su Gracia. Mons. Alexander Barroso.
Arzobispo.

Reflexión del día: UN Corazón Valiente

A pesar de nuestros problemas que nos dejan sin aliento y con ganas de huir, el Señor nos dice cómo debemos afrontarlos.
Tengamos la mirada puesta en Él, es nuestro sustento, tengamos ánimo porque sabemos quién es el que nos rescatará. Él nos pone la corona de alegría, porque esperamos en él, nuestra confianza está en sus manos y nada de lo que pasa nos es para mal.

Aleja al malo que nos quiere hacer mal: Todo los planes que se proponga le fallará, nada puede hacer el odio contra el amor de Dios; la presencia de Dios nos resguarda, Él envía a sus ángeles a protegernos, Él nos da El Espíritu Santa para guiarnos. El malvado no sabe por donde camina mientras nosotros pisanos seguros.

El Señor restaura lo corrompido, alegra a dañado. Por su gracia somos capaces de salir de las dificultades, somos convertidos en algo nuevo, mejor; solo el que acepta al Señor, cree en su palabra y la sigue se convierte en una criatura nueva.
Por eso debemos estar alegres: porque pasamos a una mejor vida, tanto después de muertos como en la presente, somos convertidos a alguno mucho mejor, la alegría y el gozo nos escoltan por este caminar cuando lo transitamos con el Señor.
Debemos Ser valientes es todo lo que nos pide el Señor, mantenernos firmes pensando que es Él nuestra fortaleza y auxilio, solo así podremos avanzar en este caminar que es la vida. No vacilemos en nuestras metas, recordemos que el que nos ayuda es un vencedor nato.
Amen.

José Torres.
Seminarista.

Reflexión del día: Aguardando en Esperanza

Muchas veces pensamos que Dios ve de lejos nuestras angustias y males, tanto en lo individual como en lo colectivo. Tantas desgracias, tantas penurias, pareciera que los dementores de la paz, del amor, de la tranquilidad, de la navidad hubiesen ganado la guerra. Pero ¿En verdad es así?

Adviento tiene que ver con la esperanza del actuar de Dios a favor de su pueblo. El cómo no lo sabemos, pero la esperanza no se puede perder y San Pablo nos lo dice en la lectura de hoy: "Hermanos: Todas las antiguas Escrituras se escribieron para enseñanza nuestra, de modo que entre nuestra paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza" y a pesar de que los problemas vengan uno tras otro las Sagradas Escrituras nos dicen que debemos tener paciencia ante las dificultades pero el Señor también nos da consuelo, ante la desesperación el Dios Todopoderoso nos pide que esperemos en Él y a pesar de que todo este de cabeza debemos entender que el Señor tiene todo bajo control.

Esa esperanza venida de la la Palabra y la confianza en Dios, no avergüenza y el Apóstol nos sigue diciendo en su carta “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos de los sufrimientos; porque sabemos que el sufrimiento nos da firmeza para soportar, y esta firmeza nos permite salir aprobados, y el salir aprobados nos llena de esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado.” (Romanos 5:3-5) al igual que un soldado nosotros también tenemos que prepararnos en el sufrimiento, aprender a ser firmes, pues todos nosotros estamos llamados a pertenecer al ejército de Dios, pues aunque la situación diga lo contrario, la navidad consiste en compartir en familia y que el Niño Dios nazca en nuestros corazones; así que ¡llenate de esperanza!

Es que los planes de Dios son buenos, son amables, son maravillosos. Los planes de Dios para tu familia, para tu trabajo, para todo lo que te rodea y dice el profeta (Jeremías11-14) “Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo. Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a mí en oración y yo los escucharé… y haré que cambie su suerte. Yo, el Señor, lo afirmo.” Él cambiará nuestra suerte, el cambiará todo a nuestro alrededor.

Y mientras se instaura sus planes, Él nos pastorea con las manifestaciones de su Espíritu. "Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor" El Señor nos pide prudencia, debemos aprender hacer las cosas correctamente y en este sentido debemos tener un poco de malicia porque no todos están dispuestos hacer el bien. Pero también el Señor nos pide que tengamos sabiduría a la hora de hacer algo, de no derrochar las cosas sino que también podamos aprender a ser ahorradores de los bienes que Dios nos da. Tenemos que controlarnos porque aunque la situación esté difícil Dios nos dice: "Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, os conceda estar de acuerdo entre vosotros, según Jesucristo, para que unánimes, a una voz, alabéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo" disfruta, pon canciones que alegren tu vida y ten Ánimos.

Entendamos que en ese trato con Dios, mientras aguardamos su manifestación, Él no tiene medias tintas y llama las cosas por su nombre. Dios juzgará a todos aquellos que hacen daños a los pequeños del Señor. Nosotros muchas veces no vemos la indolencia de muchas personas ante sus necesidades y la falta de consideración. Pero al final todo redundará para el bien de su pueblo. "Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. El niño jugará en la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país de ciencia del Señor, como las aguas colman el mar. Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada"

Muy amados, Dios nos llama hoy a que, al igual que la Corona de Adviento, encendamos día a día la luz de la esperanza en nuestros corazones. Que no nos dejemos arrancar la fe en Cristo por las circunstancias que nos ha tocado vivir; sino que con fe, con esperanza, con caridad nos levantemos a celebrar nuestra redención que ya ha comenzado y Dios le llevará a la perfección. Amén

Su Gracia. Mons. Alexander Barroso
Arzobispo.

Reflexión del día: Colaboradores de Dios

El apóstol San Pablo nos instruye diciendo: “Nosotros somos colaboradores de Dios; ustedes son el campo que Dios cultiva, la casa que Dios edifica.” (1 CORINTIOS 3:9). Por consiguiente debemos aprender en que consiste nuestra sintonía con Dios.

Dios esta interesado en que tengamos confianza en Él, que tengamos una relación de confianza como dice las escrituras "Pero no es posible agradar a Dios sin tener fe, porque para acercarse a Dios, uno tiene que creer que existe y que recompensa a los que lo buscan.” (Hebreos 11: 6) y en este sentido hermanos, confianza y fe es lo mismo.

El Señor habla en el evangelio y pide que haya fe, confianza en Él. La misma pregunta nos hace hoy a nuestras vidas: ¿Crees que estoy contigo? ¿Crees que puedo hacerlo? ¿Crees que puedo ayudarte? ¿Crees que todo lo tengo en mis manos? ¿Crees que te llamé a ser mi colaborador? ¿Crees? Es importante que nosotros nos respondamos estás preguntas, porque de eso va a depender la relación de Dios contigo.

Pero… ¿qué es la fe, qué es la confianza? "Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos. Nuestros antepasados fueron aprobados porque tuvieron fe.” (Hebreos 11:1-2)

Ahora, ¿como viene esa fe? Es un don de Dios, es un regalo que Dios nos da y debemos aprender a usarla como dice San Pablo " Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios,” (Efesios 2:8)

La fe también nace al oír el mensaje, es transmitida por el oír, " Así pues, la fe nace al oír el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo.” (Romanos 10:17)

Pero, hermanos, tengamos cuidado de la fe momentánea como los ex ciegos de la historia de hoy, que olvidaron muy rápido las palabras del Señor.‣ "Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente: ¡Cuidado con que lo sepa alguien! Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca. "

Nosotros recordemos las advertencias de Dios a nuestra vida, y tengamos una fe que perdure en el tiempo y así heredemos las promesas hechas por Dios, como nos aconseja el apóstol "No queremos que se vuelvan perezosos, sino que sigan el ejemplo de quienes por medio de la fe y la constancia están recibiendo la herencia que Dios les ha prometido.” (Hebreos 6:12)

El Señor, por medio de su Palabra bendita, nos inquiere hoy una respuesta de peso eterno: ¿Crees? Respondamos con el corazón en la mano y caminemos juntos con el Señor en este Adviento, tiempo donde esperamos su gloriosa venida.
Amén.

Su Gracia Mons. Alexander Barroso
Arzobispo.